lunes, 15 de diciembre de 2025

Drones armados, una amenaza contra la población civil y la Fuerza Pública en Colombia

Durante muchos años Colombia observó a la distancia el uso de drones con fines militares o terroristas. Hasta hace apenas dos años no existían indicios claros de que los grupos armados organizados estuvieran empleando estas plataformas con explosivos de manera sistemática. El escenario cambió de forma preocupante en 2024, cuando se registró un aumento excesivo de ataques con drones cargados de artefactos explosivos, marcando un punto de quiebre en la dinámica del conflicto armado y evidenciando una nueva fase de riesgo para la Fuerza Pública y la población civil.

Este fenómeno no surge de manera aislada. Todo parece indicar que su origen está ligado a las lecciones aprendidas en la guerra entre Rusia y Ucrania, donde los drones se consolidaron como herramientas clave de la guerra moderna. Esa experiencia se trasladó rápidamente a América Latina y, en particular, a Colombia, donde los grupos armados organizados se entrenaron, capacitaron y aprendieron el uso de explosivos transportados por drones para atacar bases militares, estaciones de Policía y generar terror en zonas pobladas.

Un factor adicional de alto riesgo es el papel de las plataformas digitales. Canales de YouTube, administrados por supuestos expertos o aficionados avanzados, difunden contenidos sobre fabricación, modificación y empleo de drones con fines ofensivos. Muchos integrantes y simpatizantes de grupos armados acceden a estos espacios, donde aprenden de forma continua técnicas que luego replican para cometer atentados, aprovechando la falta de control efectivo sobre este tipo de contenidos.

Colombia enfrenta esta amenaza con limitaciones evidentes. El país cuenta con escasa tecnología y pocos recursos especializados para neutralizar drones terroristas. Incluso en escenarios altamente tecnificados como Ucrania no se ha logrado contener plenamente esta amenaza con sistemas antidrones, presentando falencias significativas. En algunos casos extremos, las fuerzas recurren al uso de escopetas calibre 12 como medio efectivo y rápido para derribar estos artefactos a baja altura.

Frente a este panorama, la Fuerza Pública colombiana debe avanzar con urgencia en la protección de espacios críticos mediante sistemas antidrones, el control efectivo del espacio aéreo y el uso del armamento adecuado. Es viable y necesario por lo pronto,  incorporar escopetas calibre 12 tanto en el Ejército como en la Policía Nacional, complementadas con doctrina, entrenamiento y tecnología. Ignorar esta amenaza sería permitir que el conflicto evolucione sin defensa, poniendo en riesgo la seguridad nacional.

**Esta columna, expone reflexiones personales del autor sobre temas de seguridad, defensa y convivencia; por lo tanto, las ideas aquí expuestas no representan posiciones institucionales ni comprometen a entidad alguna** 

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