lunes, 24 de agosto de 2026

La noche en la que el silencio también se convierte en oración (Palabras para por la salud de Delwin Jiménez, y el descanso eterno de Fabio Torres)

                                                  Por: Calé Cotes

Son las 11:07 de la noche. Hace unos instantes estaba acostado en mi cama, listo para dormir, pero la tristeza no me dejaba hacerlo. Pensaba en cómo, de manera inesperada, la vida puede cambiar en un instante; en personas que tienen todavía tanto por vivir y en amigos que hoy debaten, con esperanza, sobre el estado de su salud. Es imposible permanecer indiferente ante esas circunstancias.

Me levanté. Sentí ese compromiso moral y creyente que tantas veces nos conduce a buscar a Dios cuando las palabras humanas ya no alcanzan. Salí al balcón de mi casa y encontré a Valledupar envuelta en silencio. El cielo estaba despejado, la brisa fresca recorría la noche y la luna, radiante, parecía invitar a mirar hacia arriba. Y eso hice: elevé una oración por quienes hoy necesitan salud, fortaleza y protección, y por nuestras familias, amigos y seres queridos.

A lo lejos, en medio de la oscuridad, alcanzo a distinguir el cerro del Alguacil, en la Sierra Nevada de Santa Marta. Las luces de las antenas titilan en la distancia. Pero hay silencios que también comunican. Esta noche, el silencio me llevó a pensar, a agradecer y, sobre todo, a pedir.

Pedí especialmente por Delwin Jiménez. Le pedí a Dios que meta su mano, que le conceda fortaleza, salud y una nueva oportunidad para continuar compartiendo con quienes lo quieren. Y también pensé en quienes ya partieron inesperadamente de este mundo, dejando un vacío difícil de explicar. Entre ellos, Fabio Torres, el rector, un hombre de nuestra tierra, de esos que terminan perteneciendo a la memoria colectiva de sus paisanos. A él, mi oración para que Dios lo reciba en su santo reino.

La vida nos recuerda, a veces de la manera más dolorosa, que estamos de paso. Sin embargo, nuestro corazón se resiste a aceptar que las cosas ocurran demasiado rápido. Queremos más tiempo para abrazar, conversar, compartir una comida, celebrar una amistad o simplemente sentarnos junto a quienes amamos. Tal vez por eso la enfermedad y la muerte nos confrontan tanto: porque nos recuerdan el valor de aquello que muchas veces damos por sentado.

Desde un balcón de Valledupar, estas palabras son un homenaje a Delwin y Fabio, y una oración por quienes atraviesan momentos difíciles y por quienes sienten la ausencia de un ser querido, hoy y siempre.

Que Dios interceda por nuestros caminos, fortalezca a las familias y nos conceda la sabiduría para valorar cada instante. A los familiares, un abrazo sincero de fortaleza, fe y esperanza. Que la oración nos una y que nunca nos falte la voluntad de pedir por los demás.

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