martes, 28 de julio de 2026

El origen de mi vocación por la Seguridad y la Defensa

Por: CARLOS COTES MAYA

Cuando me preguntan por qué me apasionan la seguridad ciudadana, la defensa nacional y la seguridad internacional, siempre respondo que esa historia comenzó mucho antes de lo que muchos imaginan.

En 1985, cuando cursaba la primaria, en el colegio Parroquial El Carmelo, mi sueño era estudiar astronomía. En las noches subía al techo de la casa de mi papá con un telescopio y esperaba ver las estrellas fugaces que cruzaban el cielo de Valledupar. En esa época casi no pasaban aviones, por eso mirar el cielo era toda una aventura. Me interesaba por la curiosidad qué había más allá de nuestro planeta.

Al año siguiente ocurrió algo que no olvidaré. Los periódicos y los noticieros anunciaron que el cometa Halley volvería a pasar cerca de la Tierra. Una noche, junto a mi hermano, subimos al techo para esperar ese momento. Después de varias horas logramos verlo. Más adelante entendí que ese cometa solo pasa cada 76 años. Si Dios me da vida, espero volver a verlo en el año 2061.

Con el paso del tiempo mis intereses empezaron a cambiar. Siendo todavía un niño comencé a sentir curiosidad por los temas de seguridad. Me preguntaba por qué unos barrios eran más seguros que otros, cómo trabajaban la Policía y el Ejército para proteger a los ciudadanos y también empecé a conocer la historia y la evolución de las armas desde una perspectiva de estudio y defensa.

Esa curiosidad se convirtió en una verdadera vocación. A la edad de 25 años ingresé como Profesional Oficial de Reserva del Ejército Nacional. Han pasado más de veinte años desde entonces y hoy tengo el honor de ser Teniente Coronel de Reserva del Ejército de Colombia. Durante este camino he entendido que la mejor arma que puede tener un servidor siempre será el conocimiento.

Esa convicción me llevó a seguir preparándome diariamente. Hace algunos años obtuve una beca para estudiar seguridad ciudadana en Israel, una experiencia que amplió mi visión sobre la prevención del delito y la protección de las comunidades. Este año también culminé una especialización en Política de Defensa y Seguridad Internacional en la Universidad Externado de Colombia, convencido de que estudiar nunca debe tener fecha de vencimiento.

Hace poco veía un programa sobre los misterios de Roswell. Allí decían que las personas más brillantes de Estados Unidos son convocadas para trabajar en temas de seguridad nacional. Más allá de que uno crea o no en esas historias, el mensaje me dejó una reflexión: los grandes desafíos de la seguridad necesitan personas con talento, preparadas, con capacidad para analizar, investigar, innovar y tomar buenas decisiones. 

Hoy, después de tantos años, sigo disfrutando de la astronomía. Me interesa conocer las misiones de la Luna, de Marte, los avances de los robots Curiosity y Perseverance, la posibilidad de encontrar agua o vida en otros lugares del universo y los misterios que aún rodean el Área 51. La curiosidad que nació cuando era muy niño sigue viva.

Con los años comprendí que la astronomía y la seguridad tienen algo en común: ambas buscan entender lo desconocido, anticiparse a los riesgos y encontrar respuestas. Tal vez por eso mi historia comenzó muy niño y terminó dedicando gran parte de mi vida a trabajar por la Seguridad y la Defensa. Al final, tanto el universo como la seguridad nos enseñan que siempre habrá nuevos desafíos y que la mejor forma de enfrentarlos es nunca dejar de aprender.

Calé Cotes

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