domingo, 27 de septiembre de 2026

Manejo de masas, una estrategia de las estructuras criminales


POR: CARLOS COTES


En la evolución del conflicto armado colombiano, los Grupos Armados Organizados (GAO) han comprendido que el control de un territorio no depende exclusivamente de su capacidad militar. La influencia sobre la población constituye un factor determinante para consolidar su presencia, obtener legitimidad, limitar la acción del Estado y fortalecer sus estructuras. En este contexto, las denominadas actividades de manejo de masas representan una estrategia orientada a incidir en el comportamiento colectivo mediante mecanismos políticos, sociales, comunicacionales y de propaganda.


Actualmente, estas actividades son desarrolladas principalmente por simpatizantes urbanos de los GAO, grupos  encargados de ejecutar acciones de influencia en los centros poblados. Su función consiste en establecer redes de apoyo, recopilar información, desarrollar campañas de propaganda, identificar líderes sociales y aprovechar escenarios de inconformidad ciudadana para promover narrativas afines a sus intereses estratégicos. Estas estructuras buscan generar un ambiente favorable para la organización, debilitando la confianza en las instituciones y fortaleciendo su capacidad de incidencia en la opinión pública.


Entre las modalidades más recurrentes se encuentran la difusión de propaganda física y digital, la convocatoria o el intento de influencia en movilizaciones sociales, el acercamiento a organizaciones comunitarias, estudiantiles, sindicales o campesinas, así como el desarrollo de acciones de carácter político-organizativo dirigidas a ampliar su base social. De igual manera, las actividades de manejo de masas pueden ser utilizadas por las células urbanas de los Grupos Armados Organizados para facilitar la planeación, preparación y ejecución de atentados y otras acciones terroristas, mediante labores de inteligencia sobre posibles objetivos, identificación de vulnerabilidades, obtención de apoyo logístico, ocultamiento de integrantes y generación de escenarios que distraigan o dificulten la capacidad de reacción de las autoridades.


No obstante, resulta indispensable precisar que la existencia de una protesta o manifestación ciudadana no constituye, por sí misma, evidencia de la participación de un Grupo Armado Organizado. La protesta pacífica es un derecho fundamental garantizado por la Constitución Política de Colombia y hace parte de los mecanismos democráticos de participación ciudadana. Cualquier afirmación sobre infiltración o instrumentalización por parte de estructuras ilegales debe sustentarse en información de inteligencia debidamente corroborada, investigaciones judiciales o evidencia objetiva y verificable.


Desde la perspectiva de la seguridad y la defensa, el principal desafío consiste en identificar oportunamente las acciones de las células urbanas de los GAO sin afectar el ejercicio legítimo de los derechos ciudadanos. Ello exige fortalecer las capacidades de inteligencia, contrainteligencia e investigación criminal, así como la coordinación entre las autoridades civiles, la Fuerza Pública y los organismos de seguridad.


Comprender el manejo de masas como una herramienta estratégica de los Grupos Armados Organizados permite diseñar respuestas integrales que no se limiten al componente operativo. La presencia institucional, la comunicación estratégica, la prevención, el fortalecimiento del tejido social y la confianza ciudadana son factores esenciales para reducir los espacios de influencia de estas organizaciones y preservar la gobernabilidad democrática en los territorios.

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